Al hablar
sobre educación inclusiva debemos de tener en cuenta como base, que la
educación es un derecho para cada niño, que no debe ser vulnerado bajo ningún
concepto. Para que los derechos se cumplan se deben asumir responsabilidades y
compromisos por parte de la comunidad educativa, la familia y la sociedad. El
proceso de la inclusión logra tener sentido en cuanto abarque las necesidades
de cada niño, yendo de la mano con la equidad; es decir brindando apoyos a cada
individuo que así lo demande. Seguramente es un largo camino por recorrer,
conceptos que incorporar dentro de la escuela donde no solamente importará el
área pedagógica, sino también el comportamiento y la interacción social.
Una escuela que cumpliera con el
derecho a la educación en su totalidad debería de:
·
Brindar la posibilidad de
que todos los niños aprendan, a pesar de sus distintas características
·
Contar con un contenido
flexible adaptable a diferentes necesidades
·
Asegurar los apoyos
necesarios para cada alumno
·
Contar con maestros con
formación constante y actualizados
·
Entender a la enseñanza
como un proceso constructivo propio de cada alumno, enriquecido por la
vinculación con los demás
·
No contar con trabas
administrativas burocráticas que demoren el acceso a la educación.
¿A qué llamamos inclusión escolar?
Este concepto implica un proceso
educativo de calidad para cada niño que respete las necesidades y condiciones
individuales, como por ejemplo etnia, idioma, costumbres, discapacidad o edad,
sin comprometer la socialización y la adquisición de comportamientos esperables
para la edad.
No se trata de dar una oportunidad diferente a alguien con un diagnóstico de
discapacidad, sino de brindar oportunidades de adaptar la educación a todos los
chicos; que todos tengan la oportunidad de pertenecer a un ambiente educativo
comprensivo y adaptado a la diversidad. Las necesidades educativas
especiales implican no ser peyorativas, sino normalizadoras; de acceso a todos
los alumnos y pueden ser por un periodo de tiempo específicos, o permanentes. Las
mismas dependen del nivel de competencia en las currícula de los compañeros y
de los recursos con los que cuenta la escuela. Estas necesidades son de
carácter interactivo entre el niño y su contexto.
En este punto es necesario destacar
las dificultades de la inclusión escolar en su totalidad marcada por las
diferencias que hoy existen entre la educación pública vs privada y la
accesibilidad principalmente en las zonas rurales. Si bien existen equipos de
intervención y profesionales formados en la temática; aún no es un beneficio al
que pueden acceder todos y es necesario seguir empujando para que cada vez más
chicos tengan acceso a ser reconocidos como iguales.
La respuesta hoy a la
necesidad en la escuela
En muchos países en respuesta a esta
necesidad de garantizar un derecho a los niños y adolescentes ha surgido la
modalidad de la integración escolar para quienes presenten alguna discapacidad
o necesidad educativa especial. La integración, por su parte, consiste en darle
la oportunidad a estos chicos de pasar por las mismas experiencias que sus
compañeros; eliminando la discriminación y segregación. Por lo tanto a partir
de estas intervenciones se busca dar herramientas a los alumnos que faciliten
alcanzar la currícula regular, con las adaptaciones que necesite según las evaluaciones
realizadas.
LAS NECESIDADES
EDUCATIVAS ESPECIALES IMPLICAN NO SER PEYORATIVAS, SINO NORMALIZADORAS; DE
ACCESO A TODOS LOS ALUMNOS Y PUEDEN SER POR UN PERIODO DE TIEMPO ESPECÍFICOS, O
PERMANENTES
Aunque Integración e
inclusión en ocasiones se usan como sinónimos; no lo son.
Ser una escuela inclusiva implica mucho más que tener alumnos integrados, como
se describió en el primer párrafo de este artículo es garantizar el derecho a
la educación en su totalidad.
Cuando un niño es integrado, comparte
las actividades, el lugar y el tiempo de aprendizaje con sus compañeros; es
importante entender que no es el niño quien debe adaptarse a la escuela y su
modalidad; sino la escuela adaptarse a las necesidades individuales y
específicas de cada alumno. En este punto es interesante pensar en crear cada
vez mejores escuelas, para garantizar una educación para todos.
El rol del maestro en
la escuela inclusiva
Para lograr una escuela inclusiva es
necesario que los docentes comprendan que los niños integrados tienen un lugar
en la escuela por el propio derecho a la igualdad; que el trabajo para la
inclusión no quiere decir trabajar más, sino trabajar distinto; que incluir un
chico con necesidad de apoyos pedagógicos no perjudica a los demás niños; y que
con estas prácticas lo que se genera es construir una cultura de respeto,
tolerancia y comprensión entre todos los agentes involucrados.
En este punto es necesario destacar
que un maestro inclusivo trabajando de manera aislada en una escuela, no puede
brindar una respuesta efectiva a las demandas que en la actualidad se
presentan. Para que la escuela inclusiva exista, es necesario contar con una
filosofía de igualdad desde los directivos hasta los compañeros de trabajo. El
maestro debe sentirse apoyado, acompañado y contenido por la institución
donde trabaja.
¿Cómo detectar que un chico tiene necesidades educativas
especiales?
La detección de las necesidades de
los niños no debe de recaer solamente en manos de las docentes del grado, es
necesario tener una comunicación directa con las familias y contar en las
escuelas con gabinetes especializados que ayuden con esta labor. Debemos
entender que no se trata de diagnosticar desde la escuela, de poner una
etiqueta a los niños; sino de alertar sobre determinados patrones de conducta
que pueden indicar la necesidad de una interconsulta con un profesional. El
contar con un diagnóstico debe de servir para saber cuánto podemos exigir desde
la escuela, y cuales son las limitaciones intrínsecas del niño; no para
discutir sobre tratamientos y etiologias; en la escuela el niño es un alumno y
no un paciente.
INTEGRACIÓN E
INCLUSIÓN EN OCASIONES SE USAN COMO SINÓNIMOS; NO LO SON
Cuando comienza el ciclo escolar,
los docentes realizan un diagnóstico pedagógico y social del grupo en donde
evalúan el ritmo de aprendizaje de la clase, las interacciones sociales, los
intereses y las preferencias. Es en este momento que detectan algunos niños con
ritmo más lento y modifican algunas pautas en la metodología de las clases para
involucrarlos a todos por igual. A partir de estas intervenciones los docentes
pueden develar que hay niños que continúan por debajo del nivel de aprendizaje
esperable para la edad y ahí recurrir al equipo pedagógico de la escuela para
realizar una evaluación exhaustiva.
RECUPERADO DE https://www.psyciencia.com/psicologia/inclusion-escolar/
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